Ser padres está relacionado principalmente con la preocupación por la salud de nuestros hijos, donde su alimentación juega un papel muy importante.

De ahí nace el empeño de tratar de conseguir que los niños coman verduras sin girar la cabeza para otro lado.

Nosotros como padres somos los encargados de tratar de evitar que caigan en el error común de relacionar la comida saludable como aburrida y la comida basura como disfrute.

 

“O te lo comes o te lo pongo para cenar”

 

¿Cuántas veces hemos dicho la típica frase de  “o te lo comes o te lo pongo para cenar” o “si no te terminas el puré no tendrás postre”? Pues bien, esto lo único que hace es enseñar indirectamente a los niños a asociar los alimentos menos saludables como premios o recompensas.

Por ello, la mejor opción para que se lo coman es directamente no hablar de la comida, y no tratar como ‘la noticia del día’ el que a tu hijo/a no le guste lo que tiene en el plato.

 

Normalicemos el comer 

 

No parece tarea fácil,  pero es mejor ‘normalizar el comer’ a desencadenar una guerra en cada comida. Si no les gusta lo que hay en el plato, podemos decirle que les ponemos un poco menos. Cuando ellos vean que el resto de la familia se lo come sin problemas, se darán cuenta que en realidad no era tan malo como creían.

 

Si lo pensáis  bien, ¿qué relación tiene castigar a nuestro hijo con una comida que es saludable?

 

Lo mismo ocurre al revés, “como esta semana has hecho todos los deberes, esta noche cenaremos pizza”. ¿Pero qué pasará cuando llegue el día en que nuestros hijos hagan sus deberes y cenen verdura en lugar de pizza? Pues está bien claro, pataleta.

 

“LO PROHIBIDO ES TENTADOR”

Como regla general, nuestros hijos relacionarán sus alimentos favoritos con los que son difíciles de adquirir.

¿Solución?

Al igual que educamos a nuestros hijos en función a las normas y valores de la sociedad enseñándoles qué es lo correcto y qué no, con la comida tenemos que hacer lo mismo.

Debemos enseñarles a ser sus propios jueces, mostrándoles cuáles son los beneficios de comer saludable y cuáles los inconvenientes de comer bollería, dulces, hamburguesas, etc., sin olvidarnos de NO tratar a estos alimentos como prohibidos o recompensas.

Nuestros hijos se fijan en nosotros, por lo que si ven que disfrutamos comiendo espinacas, se interesarán por probarla.

 

La lista de la compra es clave

 

Si no compramos dulces o bollería, evitaremos que caigan en la tentación de probarlos. Pero si algún día lo hacemos, debemos dejar claro que no es un premio, y que simplemente lo hemos hecho porque nos apetecía, asegurándoles que no es saludable y que nos perjudica.

 

Otra opción interesante para evitar tener la despensa ‘vacía’ en cuanto a este tipo de productos, es buscar alternativas a estos alimentos. Si les gustan las galletas, podemos comprarlas bajas en azúcar o por ejemplo, de avena, que son mucho más saludables. De esta forma también eliminaremos esa ‘gula’ y la sustituiremos por opciones más nutritivas.

 

También puedes invitarles a que te ayuden a hacer la comida y a calcular cuánto van a querer, de esta forma ellos mismos verán los ingredientes que van a tomar, empezarán a familiarizarse con ellos y ¡evitaremos que se lleven un susto si ven por ahí algo verde!

 

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